domingo, 24 de febrero de 2013

Lo importante no es tener: es saber cómo conseguir!

No existe mayor legado que se pueda dejar a generaciones venideras que el conocimiento, entendido como la suma entre la instrucción, la experiencia y la opinión propia.

Riqueza? Infraestructura? Salud? Todas ellas muy importantes. Pero todas ellas temporales.
Lo importante no es dejar algo hecho; es vital es dejar claro el camino a recorrer para llegar una y otra vez a ese resultado.

Lo que hay hoy es fruto de una necesidad que en el pasado estuvo insatisfecha, sumada a algunos locos idealistas que creyeron que podía satisfacerse.
Pero el ser humano es un ser difícilmente complacible, y la misma evolución y crecimiento de las cosas hacen que lo que hoy es solución "satisfactoria", mañana ya sea insuficiente, y tengamos que volver a luchar por alcanzar un nuevo "estado de equilibrio".
Y si no aprendimos cómo hacerlo?

No crean que son "mesiánicos" aquellos que les ofrecen una obra, pero no les involucran en su construcción; hagan oído sordo a aquellos "profetas" que anuncian grandes cambios "de fachada", pero de fondo y cimiento dejan la misma vieja y obsoleta estructura; no sigan a los "líderes" que hoy hacen alarde del "yo voy a hacer...", "yo te voy a dar...", "yo voy a cambiar...".

"No creo en las revoluciones que cambian el orden de las cosas
y no cambian el corazón del hombre".
Blaise Pascal

Lo que se haga hoy sólo por mandato de una sola persona, empieza y termina con esa persona.

Esperar que lo hagan todo nuestros gobernantes, entonces, no sólo es muy ingenuo, sino también una limitante para nuestro futuro.
Antes bien, nuestra vista debe estar puesta en nuestra propia participación en esos procesos.
El pueblo que construye su propio desarrollo es el que, sin importar quién esté a la cabeza (de qué religión, partido político o ideología sea), va a mantener siempre un constante crecimiento ―a través de la gestión de sus autoridades, por supuesto, pero guiados por la voluntad y presión populares―.

Conocé tu ciudad y sus problemas! Debatilos entre tus amigos!
Participá en los reclamos que creas correctos! Hacé valer tu voz de ciudadano!
Y, si podés, ensuciate las manos y sudá por algo que contribuya a dejar el mundo mejor que como lo encontraste!

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domingo, 7 de octubre de 2012

Vasos vacíos jamás!


Hago una pausa en las tareas para expresar un pensamiento que hace un tiempo me da vueltas por la mente. Lo vengo elaborando y noto que de verdad es un comportamiento repetido entre nosotros.

Hablando un poco de cómo empezó esto, debo comentarles que amo el fútbol. Dios no me regaló dones para el juego, pero sí una pasión enorme. Aunque fuera para ver un partido de la segunda división del país más recóndito, dejaría el zapping para deleitarme o criticar.
La “Copa Libertadores de América”, como casi todos sabrán, es la mayor gloria que un club de fútbol de primera división de un país sudamericano (más otros invitados) pueda alcanzar. Todos pelean por “su Libertadores”.

Juan Román Riquelme es un jugador argentino (polémico pero increíblemente bueno) que en la versión 2012 de dicho campeonato llevó a su club, el Boca Juniors, hasta la final, siendo derrotados allí. Luego de perder el título declaró: "Amo a este club, pero me siento vacío y no puedo darle más".

Qué puede pasarse por la cabeza de alguien para dar unas declaraciones así? Llegó hasta la final de un torneo en extremo competitivo y perdió el título sólo entonces! (Pasó la fase de grupos, las octavas de final, los cuartos de final y la semifinal: son 12 partidos con saldo positivo!). Nunca pude entender el porqué de una actitud tan extremadamente fatalista. Viendo los resultados me es evidente que tan “vacío” no estaba.

Pero vi allí un factor común que vemos casi todos: la derrota, sea en la instancia en la que sea, es signo de pérdida.

Es evidente. La historia sólo recuerda a los campeones.
En Paraguay, en el sistema universitario, cuando ves las calificaciones de tus exámenes, no importa si te aplazaste con 0 puntos o con 59. Tu calificación siempre será 1.
Esa es la forma en la cual trabaja la vida y no porque nos disguste va a dejar de ser tan cruda pero tan sabia como es.

Sin embargo, hay algo que creo que muy poca gente ve, y donde radica el origen de nuestra incapacidad de vencer los obstáculos más difíciles: generalmente vemos el vaso medio vacío, en lugar de verlo medio lleno y empezar a calcular cómo llenarlo desde donde está. Vemos las grandes causas como campañas de un solo intento, y no como la construcción de una victoria a partir de una sucesión de derrotas.

Lo que me hizo volver a todo esto es el hecho de que Venezuela acaba de reelegir a Hugo Chávez como presidente de la nación. Perdió Henrique Capriles, lo cual me llena de pena, porque conozco Venezuela, estuve allí, conocí lo bello del país y lo hermosa que es su gente.
Todo esto trae nuevamente a mí la imagen del vaso medio lleno y del medio vacío, no por el resultado obtenido por Capriles, sino por la lectura que obtenemos de él.

Por Dios! Comparando esto con la Libertadores, Capriles ganó sus 12 partidos anteriores! 45% del electorado dentro de un país gobernado durante más de 12 años por una sola persona, de manera absolutista y hasta agresiva.
No! No puede declararse eso como una pérdida! Venezuela ha sufrido una dura derrota, eso sí; pero éste es el momento de empezar a conquistar ese 6% que les falta para derrotar al adversario! No para tirarse al suelo a llorar…
Si abandonan la causa por esta derrota, para la próxima pelea, tendrán que iniciar la campaña desde 0% nuevamente, y no desde 45%.

Pienso en Venezuela y ruego a Dios por Capriles y toda la dirigencia que encabezó esa campaña titánica contra el aparato y contra el deterioro que causó en la moral del pueblo. Pido sobre todo por mi querido Paraguay, por su política, pero sobre todo por nosotros, los paraguayos.
Ojalá todos podamos ver los sucesos de la vida como escalones dentro de una gran escalinata. Algunos escalones los festejaremos, pero la gran mayoría serán derrotas y sufrimientos que construyeron lo que mañana seremos. Y todo depende de que en ellos veamos el vaso medio lleno y siempre pensemos en cómo llenarlo desde ahí…

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domingo, 19 de agosto de 2012

El papel del político en una política como la nuestra

El político es un soñador.
De realidades estamos hartos, y para negativismos nos bastan algunos noticieros.
El político abre horizontes, aclara el panorama, anima nuestro espíritu y enciende una esperanza.
Y no piensen que suena poético. Así debe ser.

(Un verdadero político es, auténticamente, una persona que ama lo que hace.) "Lo haría, aunque no ganara nada con ello." (Rubem Alves, periodista brasileño)

Cuando leí el artículo que contiene esa frase por primera vez, me quedó grabada en la memoria. Eso es lo que se nos hace tan difícil entender cuando miramos lo que hay, y perdemos de vista lo que es: la donación desinteresada del político.
Nos acostumbraron por largos años, generación tras generación, en Paraguay, a conformarnos con lo que tenemos, a amoldarnos a una forma, a encajar dentro del sistema.
El político, sin embargo, emerge de esa conformidad, rompe la forma y cambia el sistema.

Un político está enamorado de su gente, de su cultura, de sus costumbres, de su idiosincrasia, de su idioma. Ama a su pueblo, y sufre con la desdicha de los suyos. Entregaría todos sus esfuerzos para aliviar en los demás esa desgracia, si encontrara medios para hacerlo.

La función pública es el espacio nato para ejercer la vocación política, sea desde un cargo electivo o desde un puesto interior al sistema. Cuando los funcionarios hagan lo que hagan por convicción, por amor a la persona que recibe la acción, conscientes de la trascendencia de sus actos dentro del crecimiento del país como nación, dentro de la lucha por eliminar la injusticia y las inequidades, ése será el momento donde despegaremos el pie del lodo en el que estamos empantanados.
Lastimosamente, esta realidad se nos muestra ahora mismo distante y utópica.

Cuando los medios vigentes para mejorar su entorno no son los propicios, el político crea nuevas vías.

Hay muchos políticos auténticos en Paraguay que no saben que son políticos: dicen que odian la política y que jamás se meterían donde realmente ya están.
Se hacen llamar voluntarios. Esa es la nueva herramienta creada por los "políticos de vocación".

La actividad del voluntariado es, actualmente, la expresión más espontánea y desinteresada de servicio.
Hay gente que lo hace de manera personal, sin pertenecer a organización alguna, ayudando en asilos, orfanatos, comedores populares. Hay quienes pertenecen a comisiones vecinales, trabajando desde ahí para el desarrollo de su comunidad. Otros están involucrados en la dirigencia gremial, ya sea en el ámbito laboral, el estudiantil, u otros. Hay quienes participamos en ONGs. Y seguro hay otros casos más.
Dentro de esas actividades voluntarias encontramos a los verdaderos "políticos de vocación": ellos hacen lo que hacen por voluntad propia, sin ser coaccionados para ello.

Históricamente, la vocación política se apartó de la función política cuando esas estructuras públicas ya no respondieron al llamado de las necesidades.
Cuando los protocolos y esquemas terminaron siendo un obstáculo que se interpuso entre la necesidad ajena y la capacidad propia de subsanar esa ausencia, ése fue el momento de la escisión.

La pregunta finalmente sería: qué pasaría si esos voluntarios que antes mencionaba pudieran ser los funcionarios en el futuro? Cómo sería si los políticos recuperaran su lugar?
Qué me dirían si les digo que poner la solución en manos propias es la única opción?
Qué me responderían si les propusiera: ingresen en el voluntariado, practiquen a ser políticos, y finalmente anímense y láncense a la arena política, donde todo aquello por lo que lucharon "desde afuera" ahora lo pueden hacer "desde dentro", y finalmente dar soluciones definitivas a los problemas?

Siempre me pregunté cómo se vería el Paraguay en el momento en que los voluntarios de Dequení empezaran a trabajar en la Codeni, cuando los de Fundación en Alianza hicieran lo propio con el Ministerio de Educación y Culto, cuando los de Un Techo para mi País estuvieran al mando de la Senavitat, y tantos otros que existen... Cómo se vería nuestro Paraguay?

Y creo que sé la respuesta...

domingo, 24 de junio de 2012

Sobre faltas, sobre juicios y sobre políticos


Siguiendo con la recomendación de un amigo, me siento una vez más a escribir lo que pienso, convencido de que debo hacerlo, pero no tan seguro de que realmente mis palabras puedan expresar lo que hoy estoy sintiendo.
Sin embargo, hagan lo posible de no quedarse sólo con las palabras que uso, sino con la verdadera intención detrás de las letras.

El viernes 22 de junio de 2012 dejamos profundamente heridas a la institucionalidad y a la gobernabilidad en el Paraguay, y no será hasta dentro de muchos años cuando se recuperen totalmente, acaso lleguen a recomponerse realmente.

Empezando con lo primero (sobre las faltas), es importante aclarar que Fernando Lugo no fue mi candidato en 2008. No voté por él. En este momento no importa a quién di mi confianza en ese entonces, pero lo que sí importa es que no lo quería a él en el gobierno.
Para felicidad de muchos, ganó a pesar de las profecías de Nicanor respecto a la inderrocabilidad del Partido Colorado. Y deberíamos decirlo: en ese entonces, no ganó el "Partido Colorado" como institución pero sí ganaron muchos "colorados" que, cansados de la pseudo-tiranía de su gobernante, le dieron el voto castigo.

La llegada al poder de Lugo fue entonces una "victoria del pueblo" sobre el sistema. Su asunción fue más o menos como la entrada de Jesús en Jerusalén, subido en "su burrito" de pobreza (su negativa a usar traje y sus sandalias tan conmovedoras).
Cuánta esperanza se depositaba en tan humanos hombros!

La historia quiso (y él aporto muy efectivamente de su parte para) que tenga uno de los gobiernos más difíciles de entender para quien busca un plan o un hilo conductor en las acciones. Fue uno de los mandatarios más incapaces y libertinos frente a los atropellos, la violencia y los robos. De mi vida consciente, no guardo memoria de haber vivido una época tan marcada por la inseguridad. Su gestión es y será recordada por sembrar altísimas esperanzas y expectativas, para luego pulverizarlas con la ineficacia y el desdén de la inacción. Y, por supuesto, no puede olvidársenos el tétrico hazmerreír que representó en todos estos años el ir, poco a poco, desvelando sus carnales apetencias y sus filiales incoherencias. Vergonzoso.

Cuando hablamos de faltas entonces, debemos decirlo con todas las letras: Fernando Lugo faltó contra su palabra, contra las ilusiones en él depositadas y contra su propia imagen de confianza.

En segundo lugar, si queremos analizar, criticar y opinar sobre lo que ha sucedido días atrás, tenemos que ubicarnos en el tiempo y en el contexto.

Cuando la estructuración de un estado se hace de manera a que tres poderes compartan el gobierno, es sabido desde el inicio que ninguno de ellos puede decidir libre e indolentemente lo que hará, sin mirar a los otros dos con quienes convive. Fernando Lugo se olvidó de ello.
La base de todo gobierno político es el poder; pero no sólo el estructural-formal que le da el cargo, sino el popular: el arrastre y la convocatoria. Debemos convenir que para que este poder popular pueda ser real, necesita una estructura "fuera de la estructura" que lo canalice. Eso son los partidos. Ellos se encargan de dar un soporte informal a quien está ocupando el poder formal.
Fernando Lugo, desde el principio de su mandato, se encargó eficientemente de ir cortando relaciones con el partido que le dio soporte y que le aseguraría capacidad de permanencia y de acción.

Como decíamos líneas más arriba, el gobierno político es la posesión del poderCuando hablamos, por lo tanto, de un juicio político, no estamos hablando de un juzgamiento que busque la justicia: está buscando retirarle el poder a alguien.
Concluyendo la segunda parte, diríamos que es tan sencillo como la matemática: perdiste el poder informal, perdiste el poder formal. Y no hay nada de ilegal en ello. Es así.

Empezamos entonces, con las dos primeras partes aclaradas, a analizar la política y a los políticos.

A. Cuando engalanamos este juicio político con calificativos como "muestra de madurez democrática del pueblo paraguayo" o "la victoria de la democracia", lo único que estamos haciendo es poner un velo de ocultismo a la verdadera cara de lo que es, como citamos más arriba, un juicio político.
Dice un proverbio africano: "cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre."
Este juicio político fue una lucha de poderes, un duelo de titanes, una pelea de "los de arriba", donde poco o nada les importaba qué era lo que queríamos "los de acá abajo".
Aquellos que ilusamente creímos que fue por presión popular que logramos frenar aquella ampliación del presupuesto para el TSJE, pocos días más tarde conocimos la verdad cuando "encajonaron" por segundo periodo legislativo consecutivo una propuesta de desbloqueo de listas "sábana".
No, amigas y amigos; no fue la voluntad popular la que primó al momento de solicitar el juicio político ni al momento de dictar sentencia. Aunque muchos salieron conformes con la resolución, y otros repudian completamente lo sucedido, decir que se hizo lo que se hizo "porque era la voluntad popular, llevada adelante por nuestros legítimos representantes" es la peor falacia que pueden esgrimir como argumento para justificar este proceso de lucha de intereses particulares y sectoriales.

B. Tampoco me creo la muy bien argumentada justificativa de Gonzalo Quintana, a quien admiro mucho por la claridad de sus pensamientos, aunque deba diferir con él en este momento. Intenta él, alabando la estoica actitud del pueblo paraguayo, disfrazarla con un ropaje de "nos callamos porque sabemos internamente lo que está bien, y lo asentimos al no decir nada". Pongo sus justificativas en boca de los que hoy son diputados y senadores, quienes, para hacer y deshacer a su antojo, se esconden en la ignorancia, mansedumbre y falta de conciencia cívica del pueblo paraguayo. Y eso es porque nos callamos, no al momento de no salir a participar de las manifestaciones, sino cuando agachamos cabeza día a día y "vivimos" de un estado corrupto.
Contados con los dedos son aquellos que viven el civismo y el espíritu democrático en la vida diaria.
Aquellos que piensan que salir a gritar "hurras" o a abuchear a alguien durante un par de horas en una manifestación ya es suficiente para "vivir el patriotismo" están muy equivocados.
Las manifestaciones ayudan, por supuesto. Y gracias a Dios, cada vez son más los que salen a la calle estimulados por las redes sociales (bienvenida sea su ayuda para la información!) en contra o a favor de alguna causa ciudadana, pero son muy pocos los que realmente entienden lo que están reclamando, y lo hacen más allá de ese momento de efervescencia social.

C. Acompañando a todo esto, una de las preocupaciones más grandes que quedan es que, con tales argumentos políticos como los utilizados para separar al ex-Presidente de su cargo, hipotéticamente, un grupo de conspiradores que se encuentren mañana dentro del poder podrían organizar a un grupo de supuestos campesinos, armarlos, matar a algunos policías en algunas ocasiones, y nuevamente iniciar el "proceso democrático" del juicio político. Tan sencillo como eso sería. Y no me queda ni la más remota duda de que algunos de los actuales parlamentarios sean capaces de hacerlo.
Por eso digo: aunque no me gustara Fernando Lugo como Presidente, me parece un precio demasiado alto el que pagamos para tener 13 meses de "cumplimiento de las funciones".

Hemos abierto la caja de Pandora.


D. Hay otra cosa más.
No es demasiado llamativo que, luego de algunos problemas de financiamiento, sobre todo teniendo en cuenta la negativa de ampliar el presupuesto del TSJE, justamente 9 meses antes de las elecciones generales, hayan destituido a la persona que más estorbaba? No era acaso estratégico para los partidos políticos, con una justificativa válida y legal, despojarse de aquello que les impedía el acceso a los recursos?
Finalmente, creo que puede resultar un argumento interesante para entender lo que pasó.


E. Para cerrar todo esto, si los argumentos de los parlamentarios (sí, electos por el pueblo, con un sistema de listas sábana repudiado públicamente, pero al que tenemos que atenernos)... Si sus argumentos para llevar adelante un juicio político fueron los de "incumplimiento de sus funciones", puede alguien explicarme cómo hará un gobierno de tan solo 13 meses para ser efectivo en sus funciones, teniendo que iniciar de cero un proceso de trabajo? Muchos saldrán al paso de este cuestionamiento y me dirán "claro que se puede" o "ellos saben cómo hacer" o "cualquiera luego puede hacer mejor que Lugo", u otro sinfín de posibles contestaciones.
Pero yo les daré la única respuesta que nos dará la tranquilidad a mí y al resto del pueblo paraguayo: las acciones que llevará adelante.
Sólo podremos comprobar si se hizo lo correcto al final de este periodo, y de verdad quiero creer que dichas acciones se van a cumplir:
  1. Se aniquilará al EPP.
  2. Se bajarán los índices altísimos de criminalidad y violencia.
  3. Se realizará la Reforma Agraria (no sólo la "repartija" de tierras, como piensan muchos).
  4. Se solucionará el problema de las tierras en el campo.
  5. Se cumplirá la promesa de asignar territorios donde se respete la cultura de los indígenas.
Pero, sobre todo, un sexto punto:
   6.  No se utilizará la estructura del estado para la campaña política.

Son estos los hechos que harán que, a esa profundamente herida democracia, no le hayamos herido de muerte. Y todo esto, nos guste o no, colaboremos con él o no, descansa en los hombros de una sola persona: del Presidente de la República del Paraguay, Federico Franco.

No nos deshonres, Presidente!

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viernes, 2 de marzo de 2012

Dónde están las bananas?

"País bananero" es una expresión que siempre me gustó. No sé si me parece buena porque es graciosa de por sí, o si ese agrado viene de esa reacción tan humana y nuestra de reírnos de la propia desgracia, como un método de defensa.
Sea cual sea la razón, lo cierto y concreto es que, de verdad, somos un "país bananero".

Desde aquel lejano (pero aún cercano) momento en que al entonces Excelentísimo Presidente de la República se le ocurrió, ocupando ya el cargo más apetecido dentro de la vida política de toda la nación, aspirar a la presidencia de su partido, contrariando claramente taxativos artículos de nuestra Carta Magna, y –aún peor– contando con el beneplácito de los Ministros de la Corte, me dije: "qué país bananero!".

Ahora bien, a sabiendas de que es una expresión en sentido figurado, me permito hacer uso de ella para graficar lo siguiente: si nos dicen ser un "país bananero", dónde quedaron nuestras bananas? Es que tan "bananeros" seremos que hasta las bananas nos las robamos?
Si alguien en la historia universal inventó la corrupción, ironizando, yo diría que algún paraguayo le habrá plagiado la idea.

Y nuevamente, volvemos al recurso de defensa propia de reírnos de nuestra desgracia.
Sólo que en este momento ya no empieza a parecerme tan gracioso. A decir verdad, la desgracia no tiene gracia alguna. No. En realidad, hace ya tiempo que dejó de simpatizarme la actitud cínica e inmadura de mirar con aprecio la "viveza" de mis compatriotas. Me parece denigrante como personas trabajadoras y serias relativizan desacatos a la moral y la ética, y los esconden tras un liviano "qué país bananero!".

Todos nos volvimos cómplices de la burla a las leyes.

Es que no nos damos cuenta de que, cuánto más se relativice la interpretación de la letra escrita, menos nos va a parecer obligatorio su cumplimiento?
Es que no se han detenido a pensar los ministros de la corte en lo mal que le hace al sistema jurídico, y por ende a las fuerzas del orden, el que todo, absolutamente todo, pueda dejar de ser blanco y pasar a ser negro sólo porque ellos lo dicen?
Es que no ven los gobernantes que, cuánto más manipulen hoy a quienes deben interpretarlas, peor regida estará la sociedad cuando ellos dejen sus cargos? (Su silencio eterno ya me da la respuesta a esta pregunta.)
Es que no percibimos nosotros ciudadanos que, cada vez que se comete un ilícito y no reclamamos, estamos tácitamente dando vía libre y autorización a que nos pisoteen, pero no sólo en esa ley incumplida hoy, sino en tantas otras mañana?
Es que no dimensionamos finalmente la cantidad de leyes que terminan siendo "letra muerta", dignas de ser enterradas en el Panteón de los Héroes, al lado de donde deberíamos erigir una lápida recordatoria a la muerte de nuestro inexistente "estado de derecho"?

Que me perdonen quienes están a favor de los "carperos", pero están generando tal atropello a la propiedad privada, que hoy son ellos los invasores, pero mañana serán sus propios hijos, dueños de tierras por las cuales hoy reclaman pisoteando canales legales, los que deberán vivir en un país sin leyes, anárquico y xenofóbico, y correrán seguramente la misma suerte que los que hoy son dueños. Todo vuelve.
Que me perdonen quienes están a favor del gobierno de turno, pero qué manera de generar tal inestabilidad social y confrontación de clases, y qué falta de seriedad en el cumplimiento de los compromisos asumidos por el Paraguay como nación, cuando se supone que, si ese estado de derecho primara, aunque no les guste la forma como se haya manejado este país antes que ellos llegaran, los derechos adquiridos, adquiridos están.
Que me perdonen quienes están a favor de los terratenientes, pero qué manera de ofender, e inclusive menospreciar a una cultura que los acoge (sin generalizar, porque, gracias a Dios, no son todos así). La reacción de rechazo popular lastimosamente no se hace esperar. (La triste realidad es que muchas veces la opinión pública es ciega ante la injusticia cuando el beneficiario no le simpatiza.)

Pero hoy no les quiero hablar ni a los carperos, ni al gobierno, ni a los terratenientes.
Hoy te quiero hablar a vos, querida paraguaya, querido paraguayo.

Las leyes son una institución sin vida propia. Los que se la insuflamos somos nosotros, ciudadanas y ciudadanos. Son sólo "letra muerta" si no las vivimos!

Cuando la ley dice que no se puede andar en contramano, es nuestra obligación no hacerlo, y bocinar a quien lo haga, aunque ese infractor cuente con la cómplice y cínica mirada de las autoridades de tránsito. Esos vehículos son los culpables de la mayoría de los accidentes.
Cuando la ley dice que no se puede copiar en un examen, no copies, ni estés pasando respuestas a tu compañero que no estudió y va a recibirse como profesional con un expediente nota "5" de ignorancia funcional, y sumará un puesto más en la galería de universitarios mediocres que exhibe al mundo nuestro sistema comercial de educación.
Cuando la ley dice que es tu derecho exigir factura y dártela es la obligación de quien te vende, exigísela! Es su deber emitirla, aunque ponga "cara de perro". No importa si al salir, terminás tirándola al basurero. Es la única manera en la cual haremos que los negocios transparenten su gestión. Vos tal vez no ganes nada con ese "papelito", pero el país sí, y mucho.
Cuando la ley dice que no hay que pasar el semáforo en rojo, no lo pases, aunque nadie te esté mirando. Si dice que hay que usar el cinto de seguridad, no seas hipócrita al ponértelo únicamente para cruzar la frontera. El momento en el que vamos a hacernos una nación creciente, es cuando todos, sabiendo lo que está mal y lo que está bien, optemos por la buena acción por convicción propia, sin un policía que nos esté persiguiendo.

Hoy dejemos ya de decir que los "bananeros" son "los de arriba". Si alguien se está robando las bananas, somos nosotros.
Empecemos hoy la transparencia, y empecémosla en el día a día, en nosotros mismos!

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sábado, 18 de febrero de 2012

Esto va para los locos...

Para qué vivimos?

Voltaire* decía: "Puedo no estar de acuerdo con lo que dices, pero moriría por el derecho que tienes a decirlo". Personalmente defiendo las opiniones personales y la libertad que tenemos de expresarlas, me gusten o no, y por lo tanto creo que cada uno de nosotros tendrá una respuesta válida a esta pregunta.
Quién sino nosotros mismos para decidir qué hacer de nuestras vidas?

La vida en esta tierra es única.
Otras eran las épocas en las cuales yo elucubraba sobre la posibilidad de la reencarnación y otras salidas que da el ser humano a lo finito de esta vida terrena. E independientemente a que uno crea o no en la vida en el más allá (yo personalmente creo), lo cierto y concreto es que vivimos (aquí) una única vez.

Qué hacer entonces con nuestra vida? En qué gastarla? A qué dedicarla? Con qué causas justificar el paso del tiempo y, al cabo del mismo, mirar atrás y decir "valió la pena"?
No estamos como para desperdiciar tiempo!

Todavía guardo en mi memoria aquellas palabras que puse en mi perfil del Orkut hace como 5 años:
"Soy un convencido de que uno se hace su propio destino, aprovechando o no las oportunidades que tiene. (...) A cada paso que doy me convenzo más de que todo sucede por algo, que hay un camino que sobrepasa mil veces la estrechez de nuestra imaginación. El futuro es inmensamente mejor de como lo planeamos! Y, aunque a veces sea doloroso encontrar que es diferente, es solamente al principio que duele. Conforme pasa el tiempo, nos damos cuenta que el pasado es lo mejor que nos pudo haber pasado, y que el futuro es una puerta abierta para ser felices. (...) Soy verdaderamente feliz, porque encontré mi misión en esta vida y disfruto viendo crecer alrededor de mí el mundo por el que tanto trabajo! (...) Pasé por muchos lugares, conocí mucha gente, hice muchas cosas, pero no me arrepiento para nada de mi historia. Soy realmente feliz con lo que soy y tengo, y con lo que el futuro me tiene preparado!"

Para qué estamos en esta vida si no es para ser felices?
Sin embargo, muchos diferimos los caminos para alcanzar la felicidad.
Aquí es donde nos separamos.

Muchos creemos que "ser felices" es "disfrutar de la vida". O mejor, nos hacen creer que la vida es todo disfrute.
Nos meten en la cabeza el esquema: despertarse, ir a trabajar mirando el reloj rezando que llegue pronto la hora de la salida, salir corriendo del trabajo, disfrutar al máximo del tiempo libre y los fines de semana, e ir finalmente a dormir con la mente puesta en la desgracia de tener que volver a la mañana siguiente al trabajo.
Con "gastar" las horas libres en lo más divertido que encontremos no creo que lleguemos a ser realmente felices. No creo que podamos mirar atrás, al cabo de algunos años, y decir "estoy satisfecho".
Y saben por qué?
Es que nunca vamos a sentirnos satisfechos con la adrenalina que alcancemos, porque siempre habrán fiestas mejores, siempre habrán otras chicas lindas con las que salir, siempre habrán lugares más paradisíacos a los que viajar.
Simplemente no se puede tomar todo el alcohol del mundo: siempre habrá más por tomar, aunque la publicidad nos quiera vender que la dicha está en tomar más y más cada día.
La vida posee mucho más que eso por vivir.


"Si haces de ti mismo más que sólo un hombre, si dedicas tu vida a un ideal, y si nadie te puede detener, entonces te conviertes en algo totalmente distinto: una leyenda, señor Wayne." Ra's al Ghul (a Bruce Wayne, en Batman Begins)

Darle sentido al trabajo y a las horas libres hacia algo que queramos alcanzar en nuestra vida, dedicar nuestro tiempo a un ideal, eso es lo que nos hace realmente felices y que miremos atrás satisfechos con haber "gastado" el tiempo en alcanzar ese fin
.
Eso hará con que nuestra vida tenga sentido y sea parte de la historia!

El Paraguay clama por personas que vean la vida como algo más que una sucesión interminable de placeres. De esos hedonistas ya estamos repletos en todas las esferas del poder.  Nuestro país espera ciudadanas y ciudadanos que estén dispuestos a construir algo más, que busquen algo más que los propios deleites. La nación necesita idealistas: estudiantes, profesionales, empresarios, empleados, políticos, funcionarios públicos, jueces y fiscales, policías, y tantos otros.
Nuestra patria necesita personas que vivan su vida por algo más que las ocho horas de trabajo diario soñando las siguientes horas de ocio.
El país necesita ciudadanas y ciudadanos comprometidos!

De los que quieren "disfrutar la vida" hay muchos.
De los que quieren "vivir la vida" necesitamos más.

Ojalá seamos nosotros esos hombres y mujeres que dediquemos el tiempo a nuestros sueños! Que nuestra vida laboral y nuestras horas libres las aboquemos a lo que más deseamos, sin miedo a comprometernos personalmente, y sin miedo a hacer cosas que no sean las más placenteras! Y que el Paraguay se revitalice, día a día, desde sus raíces: nosotros!

"Esto va para los locos, los inadaptados, los rebeldes, los problemáticos, los que van en contra de la corriente, los que ven las cosas de manera diferente. Ellos no siguen las reglas y no tienen ningún respeto por status quo. Puedes citarlos, estar en desacuerdo con ellos, descalificarlos, glorificarlos o satanizarlos. Pero lo único que no puedes hacer es ignorarlos, porque ellos cambian las cosas. Empujan a la raza humana hacia adelante. Y mientras algunos los ven como locos, nosotros los vemos como genios. Porque las personas que están lo suficientemente locas para pensar que pueden cambiar el mundo son las que realmente lo cambian."



* Cita sin comprobar. Apócrifa según Wikiquote.

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martes, 7 de febrero de 2012

Estamos matando al deporte!


Empezó el campeonato Apertura 2012, y con él no volvió sólo el fútbol: retornó el chismerío!

Es un fenómeno que lastimosamente invadió al deporte rey.
Más que eso: parece que lo suplantó.
Los partidos de 90 minutos dejaron de ser el escenario del espectáculo, para convertirse en el más pequeño de los ingredientes dentro de la fórmula mediática que saca provecho de él.

Todos los ojos están centrados en la discusión y la pelea previa o posterior a los partidos.
Que los árbitros esto, que el presidente del club X aquello, que el jugador fulano lo otro...
Hoy en día copan los medios televisivos y radiales, las páginas de internet y las redes sociales todo tipo de "dimes y diretes", polémicas y ofensas entre dirigentes y fanáticos, centradas en cuestiones personalistas, banales y a veces para nada asociadas con el deporte.
Es una lástima!

Quisiera que los 90 minutos de la cancha, donde un equipo muestra lo que realmente puede y sabe, vuelvan a ser lo que todos admiremos o critiquemos, que el centro de la discusión sea la habilidad y destreza humana en la actividad deportiva, recreación del cuerpo y del alma.

No contaminemos más el fútbol con la polémica mediática!

Gracias por leer mi reclamo, amigas y amigos, y ojalá puedan compartir esto con los suyos. Juntos sé que rescataremos al deporte que nos apasiona de las garras de los chismosos.

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